El 1 de enero de 2026 entró en vigor la Reforma a la Ley Aduanera Mexicana, lo que implicó diversas modificaciones y nuevas obligaciones a importadores, transportistas, agentes aduanales y compañías dedicadas al comercio exterior. Como parte de estos cambios, las empresas deberán adaptarse a un nuevo modelo en el que la información electrónica, la trazabilidad y la consistencia de los datos adquieren una mayor importancia.
Cabe destacar que esta reforma pretende combatir la evasión fiscal, el contrabando y la subvaluación de las mercancías, además de incrementar la recaudación federal proveniente del comercio exterior que, en 2025, aumentó15.5% en comparación con 2024.

Ante el nuevo lugar que la digitalización ocupa en los procesos de importación y exportación, hay algunos factores claves que las empresas deben considerar y evaluar:
Información: cada operación deberá tener un expediente digital organizado que permita relacionar información como: factura comercial, pedimento, documentos de transporte, certificados de origen, documentación de valor, datos de clasificación arancelaria, permisos y regulaciones, así como evidencia de pagos, entre otros.
Un instrumento que jugará un papel relevante es la Manifestación de Valor Electrónica (MVE). Con ella, el importador proporciona electrónicamente a la autoridad aduanera la información y documentación relacionada con el valor de las mercancías. Se utiliza para verificar cómo se determinó el valor en aduana, que es necesario para calcular las contribuciones de la importación. El SAT señala que la MVE ayuda a reducir errores, agilizar revisiones y disminuir costos operativos.
Actualmente, las empresas se encuentran en un proceso de implementación y adaptación a estas nuevas formas de trabajar.
Integración: es conveniente que las empresas cuenten con la infraestructura tecnológica adecuada y plataformas con las que las áreas de logística, finanzas, compras, almacén y tecnología puedan trabajar de manera coordinada e integrada. En este caso, los sistemas ERP (Enterprise Resource Planning)contribuyen a que los involucrados en comercio exterior y los agentes aduanales estén conectados y sincronizados.
Latinoamérica presenta una adopción desigual de ERP: 40% de las empresas grandes y 15% de las PyMEs utilizan algún tipo de sistema. Brasil y México lideran la lista con el 48% y 42%, respectivamente, mientras que Bolivia y Paraguay no superan el 10%.
Trazabilidad: las empresas deben tener la capacidad de reconstruir digitalmenteel recorrido de una operación de principio a fin (compra, proveedor, mercancía, transporte, documentación, pedimento, despacho, almacén, venta y distribución). La trazabilidad facilita que las empresas comprueben la legalidad de su operación en caso de que las autoridades les requieran información. Hoy por hoy, la trazabilidad va más allá del seguimiento y la digitalización la convierte en la mejor carta de identidad con la que una operación de comercio exterior puede presentarse.
Control y evidencia: además de permitir mayor visibilidad sobre la producción, mejor control de proveedores, reducción de fraudes, seguimiento en tiempo real de las órdenes de compra y certeza de que la mercancía embarcada corresponde a la declarada ante la autoridad; la digitalización hace evidente todo el proceso comercial y lo reconstruye en caso de que una autoridad lo requiera.
Sin duda, en el marco de las operaciones de comercio exterior, la digitalización traerá procesos más transparentes y seguros. ED Forwarding, miembro del Grupo PSA, cuenta con personal debidamente capacitado para así, ofrecer el mejor servicio a sus clientes y cumplir con los requerimientos legales que exigen las autoridades nacionales.

